"¡Destrincar los cañones! ¡Nivelar los cañones! ¡Sacar los tapabocas!¡Sacar las bocas por las portas! Señor Dillon, hay que colocarlos lo más adelante posible. Señor Babbington, dígale al condestable que dispararemos en cadena.
Una bala de dieciocho libras dio de lleno en el costado de la Sophie, entre los cañones uno y tres de babor, despidiendo una lluvia de grandes y puntiagudas astillas, algunas de medio metro de largo. La bala continuó su trayectoria a través de la abarrotada cubierta, derribó a un infante de marina y chocó contra el palo mayor, ya casi sin fuerza. Unos ayes de dolor demostraron que algunos fragmentos de metralla habían cumplido su cometido, y poco después, apresuradamente, dos marineros llevaban abajo a un compañero, dejando a su paso un rastro de sangre."
¿Menuda energía verdad? Con este intercambio de disparos entre la corbeta Sophie y una galera argelina, introducimos a uno de los escritores de novela histórica más famosos de Europa: Patrick O'Brian, autor de la novela Capitán de mar y guerra. Irlandés de nacimiento, después de acabar la Segunda Guerra Mundial, en la que sirvió en el Cuerpo de Inteligencia Británico, se retiró al sur de Francia con su mujer y plasmó en el papel a una de las amistades más nobles de la literatura: Aubrey-Maturin. Aparte de eso, este autor era aficionado a la pesca, a la caza y a la ornitología. En una palabra, polifacético.
La novela Capitán de mar y guerra nos relata los inicios del Capitán Jack el Afortunado y está lleno de combates que tienen lugar en la costa mediterránea española, desde el Cabo de Creus hasta Gibraltar. La serie Aubrey-Maturin abarca 21 obras de la Royal Navy que se ubican en las Guerras Napoleónicas. Estas novelas se centran en las aventuras de dos personajes: Jack Aubrey "el Afortunado" y Stephen Maturin. El primero es un capitán de corbeta de la Armada Real Británica, un patriota que ha servido en un barco desde su infancia y se ha convertido en un experimentado navegante. Tiene un gran sentido del deber hacia su patria y siempre está buscando barcos que abordar. Por otro lado está Stephen, un médico de ascendencia irlandesa y catalana que conoce a Jack en Puerto Mahón y se enrola en su barco. Es ajeno a la vida en la Armada por lo que no entiende muchos de los términos náuticos a pesar de que se los expliquen varias veces.
Combate naval entre una fragata francesa y una británica.
Puede que todo esto ya te suene, puesto que en el año 2003 se estrenó la película Master and Commander: The Far side of the World, protagonizada por Crowe y Paul Bettany en los papeles de Aubrey y Maturin respectivamente. La película narra episodios de muchas de las novelas en una única aventura, ambientada en la persecución entre la fragata británica HMS Surprise y la fragata francesa Acheron. La puesta en escena y la ambientación son espectaculares y la cinta rebosa realismo histórico.
Análisis:
Uno de los puntos más positivos para el lector es la dualidad de los protagonistas. Combinan la energía, violencia y autoridad con la paz, la ciencia y el espíritu revolucionario. No es difícil sentirse identificado con uno de ellos y ver la historia desde una perspectiva u otra. Mientras que con el capitán aprendes estrategia naval, con el médico descubres inquietudes por conocer la naturaleza. Y es que los amigos no son siempre gente de la misma opinión. Tanto Jack como Stephen muestran respeto y compañerismo el uno por el otro, siendo un ejemplo de camaradería. ¡Quién no tiene un amigo con el que no coincide con frecuencia, pero con el que comparte un fuerte amistad!
Sin embargo, el sobrecargado realismo histórico implica una abundancia de vocabulario náutico. Son tan frecuentes estos términos, que en más de una ocasión dificulta y ralentiza la lectura. No exagero, en cada libro hay un glosario de medidas y términos náuticos. El lector tendrá que acostumbrarse a distinguir entre distintas embarcaciones: no es lo mismo una fragata, un bergantín, un jabeque y una goleta.También hay diferentes tipos de mástiles (palos encargados de sujetar las velas) en un barco: está el palo mayor, el palo de mesana, el mastelero, el mastelerillo... Y lo mismo pasa con los tipos de velas, de cuerdas y nudos, etc .Por lo tanto que no se crea el lector que por saber ubicar estribor, babor, proa y popa, ya es una conocido de las artes de navegación.
La primera vez que leí esta novela, me costó acostumbrarme a este lenguaje. Sin embargo, cuando leí la segunda y la tercera novela de la saga (Capitán de navío y La fragata Surprise) la lectura se agilizó. Además, leer los textos entendiendo la mayor parte del vocabulario acaba dándole mucho más riqueza a tu imaginación, y emoción a la lectura.
Lo mejor para mí del libro: Es una novela que me gustó mucho y entretenida, pero costosa de leer. El vocabulario puede ralentizar al lector y confundirlo, por lo que no la recomiendo a lectores esporádicos. El contexto histórico está plasmado de forma inmejorable, por lo que los amantes de la novela histórica podrán disfrutar de un libro lleno de combates y saqueos.






